Saldremos del pradillo de las monjas por la calle doctor Fleming en su cruce con la del doctor Muñoz Úbeda, desde donde se disfruta de una bella perspectiva coronada, ya en la calle Empedrada, por la vivienda, situada en el número 19, del que fuera eminente notario, intelectual e historiador José Antonio García Noblejas, autor de algunos de los títulos más sobresalientes sobre el origen de Manzanares y otros episodios memorables. En la siguiente manzana, hace esquina la Casa de Mansilla -hoy de Cuquerella, de patio y galería tradicionales, con interesante cueva de avejentadas tinajas. Continuando por la calle dedicada al inventor de la penicilina, llena de matices visuales, se encuentra la llamada Casa del Santo, muestra de arquitectura popular del siglo XVII, muy querida por los manzanareños. Resulta especialmente característico su típico balconcillo, con pilastras y viguerías de madera, en el que se encuentra la imagen de San Francisco de Paula. La puerta con dintel de la fachada da acceso al patio, que dispone de un pozo en uno de sus rincones y mantiene las viejas galerías superiores con pilastras de madera.
Frente a la Casa del Santo sobrevive aún una blanca casona, muy deteriorada, que conserva un interesante patio interior y hace esquina con la calle Virgen de la Esperanza, lo que nos permite divisar, de nuevo, en ambas direcciones, el trazado de la antigua muralla. Nos dirigimos, luego, a la calle Empedrada, principal arteria comercial de la ciudad desde hace siglos, que todavía mantiene abundantes muestras de casas históricas, solariegas, tradicionales y, en ocasiones, de evocaciones modernistas, todas ellas de indudable interés. Aparte de las ya comentadas de García-Noblejas y de Mansilla, permanecen las de establecimientos que han sido (y, en algún caso, aún son) santo y seña de la vida comercial de la localidad, como La Campana, Gigante, Antonio Enrique, Román, Joyería Serrano (Casa de los Rubio), Noblejas, Josito o Infantes, además de la histórica Casa del Manifiesto ya comentada y la situada en el número 3 que albergó el antiguo Centro Social Polivalente y la oficina de turismo.
Junto a ésta, se alza la Casa de las Noblejas, que merece un capítulo aparte, ya que fue salvada en 2008 de un derribo anunciado gracias a la decisiva intervención de la asociación Restaura Manzanares, un éxito que, sin embargo, no pudo repetirse en la desaparecida Casa de la Carnicería, en el número 8, demolida en aquellas fechas y cuyo solar permanece hoy como testigo mudo del atropello. La Casa de las Noblejas tuvo mejor suerte y, tras el expolio inicial y un dilatado tiempo de abandono y desidia, fue, finalmente, adquirida por una empresaria de Membrilla que llevó a cabo una costosa restauración, paralizada poco antes de su conclusión, sin que, hasta el momento, se haya informado de las razones que la han dejado inconclusa. Asimismo, en estos momentos, está en proceso de restauración la casa contigua (de los Enríquez Salamanca), situada en el número 7, un inmueble de arquitectura popular del siglo XVII, que atesora un valioso patio interior y tuvo en sus bajos dos establecimientos muy añorados, el inolvidable Bar Lucas y, hasta hace muy poco tiempo, el bazar de la familia Infantes.
Como ocurrió con el Casino, otras casas ilustres de la calle Empedrada fueron desaparecieron entre la incuria, la complicidad y el silencio colectivos. A destacar, la Casa de Francisco González-Elipe, esquina a la calle Iglesia, en donde el general Leopoldo O’Donnell se alojó y firmó el Manifiesto de Manzanares, el día 7 de julio de 1854, acompañado de algunos eminentes conjurados, y la Casa de Muebles Humberto Pacheco, antigua Casa Palacio del Conde de Aguilar. El Ayuntamiento, que concedió, pese a las críticas, la licencia de derribo, pudo, al menos, haber requerido al promotor del nuevo edificio (de evocación historicista) que pintara la fachada con un cromatismo más adecuado al contexto urbano. Y, de hecho, pese al tiempo transcurrido, aún no es tarde para que lo haga de oficio, con cargo al presupuesto público, con el fin de otorgarle el ornato y estética que contempla la normativa urbanística municipal.